Me escucho, me cuido

¿Por qué es importante para mí el autocuidado? Porque una de mis  pasiones de vida y como arteterapeuta es la promoción de la salud. El autocuidado para mí es preventivo, multifacético y accesible en diversas modalidades para poder lograr una vida sana y feliz.  Puede parecer muy fácil, pero la verdad no lo es para la mayoría de las personas, por eso vemos el deterioro de la salud en muchas poblaciones alrededor del mundo. Claro que hay muchas razones que afectan la manera en que nos cuidamos tanto a nivel sociedad, familia e individual.  Hay condiciones fuera de nuestro alcance como extrema pobreza, adicciones, trauma generacional, guerras que impiden cubrir las necesidades básicas.  

Tampoco estoy hablando de recetas con soluciones mágicas que nos intentan vender. Estoy hablando de las elecciones que tomamos en nuestra vida para nuestra salud y bienestar: nuestra libertad y autonomía.

Yo he estado en procesos de autocuidado conscientemente desde hace 15 años.  En algunas ocasiones viví en situaciones precarias y vulnerables, pero aun así yo sabía que sufrir como estaba sufriendo no era innato al ser humano. Al escribir estas palabras me emociono a flor de piel porque sé que no soy la única. Mi intuición me decía que vivir mejor era posible. Yo no quiero una vida perfecta porque sé que no existe. Pero sí quiero vivir conectada con mi vitalidad y felicidad siempre que se pueda. 

Durante el último año, he impartido talleres para personas cuidadoras utilizando Arteterapia Transdisciplinaria como herramienta para poder darse un espacio de autocuidado. He recorrido diversos ayuntamientos de la provincia de Barcelona (Cornellà, Gironella, Rubí, Barcelona, Artés, Hospitalet de llobregat) gracias a un proyecto en colaboración con la Cooperativa Mujeres Pa´lante y la Diputación de Barcelona. 

Durante mi recorrido he trabajado con más de 80 mujeres. Al final de las sesiones les preguntaba: “¿Cómo se sienten?”. Con frecuencia las respuestas eran “Relajadas, tranquilas y contentas”. Otra pregunta que les hacía era: “¿Qué les ha sorprendido?” La respuesta más frecuente era lo bien que se sentían creando arte, seguida por la frase “Nunca me doy el tiempo para hacer algo así”.  Las mujeres incluso al inicio del taller concebían este espacio como un lugar donde aprender técnicas para implementar con personas que ellas cuidaban, pero no para un cuidado propio.

Luego también comenzaron a reconocer y dar importancia a prácticas de autocuidado que ya hacían: como caminar en la naturaleza, compartir tiempo con sus mascotas, bailar, tejer etc. 

Al procesar esta información me pregunto: ¿Por qué olvidamos cuidarnos a nosotros mismos? 

El autocuidado tiene componentes emocionales, físicos y mentales, requiere auto escucha atenta. ¿Será que nos ignoramos nosotros mismos? 

Hoy día vivo una vida cercana a lo más vibrante: compleja, sana, bella y plena. He hecho Yoga, terapia espiritual artística, terapia clínica, masajes, naturopatía, medicina china. 

Pero lo que me gustaría resaltar es que fueron mis decisiones y voluntad de entrar en el mundo del autoconocimiento con curiosidad. Puedes tener el apoyo de muchas personas pero al final de cuentas las decisiones y acciones para tu bienestar son tuyas. 

Reflexión del árbol

Escucha y cuidado

Matices de luces y sombras

Conexión y presencia

Un tronco fuerte se nutre de raíces que se expanden 

Tierra fértil y hojas que dejan pasar la luz

Sostén y fortaleza

Hay un nido: hay sorpresa

Vida; renaceres y muertes, la espera

Aprendiendo juntos, abrazar  y dejar volar

Angélica Reyes Fraga

Te invito a nutrirte de tus sentidos en el Taller Con-Sentir